Es increíble como toda la vida del ser humano consciente del tiempo se rige por los años.
El año empieza en una fecha determinada y termina en una fecha determinada, para todos, aún judíos y asiáticos, a fin de cuentas fungimos, nos desenvolvemos y existimos de acuerdo a una pauta preestablecida de lo que significa un año. El año es el limitante.
Y por lo general -si no es por uno que otro día festivo nuevo que inventa la maquinaria comercial global, para aprovechar e impulsar ventas- experimentamos año con año las mismas fechas especiales, distintas por cultura, pero a fin de cuentas, con significados paralelos. Feriados o no, se les otorga en esencia, un significado personal.
Planificamos nuestros horarios y nuestros presupuestos de acuerdo a las fechas especiales del año. Pero también planificamos nuestra vida de acuerdo al año.
Terminamos esclavizando nuestras metas y proyectos al "a ver si lo hago este año".
Al final del curso de ese año de tantos proyectos, vemos hacia atrás y nos damos cuenta de que nos pasó por enfrente y fueron muy pocas veces las que pudimos estrecharle la mano.
Cuando ese año nos trae sorpresas inesperadas, las cuales nos obligan a girar nuestra vida en 180º, estamos anhelando que se acabe el año y empiece el siguiente en la espera de que traiga consigo "solo cosas buenas".
La vida no son años. La vida empieza un día y termina alguno otro, a veces uno esperando su fin y a veces cuando uno menos lo espera.
Le damos demasiado énfasis a los años y no al tiempo, que a fin de cuentas es tiempo para aprovechar de acuerdo a las posibilidades de cada uno. Y mientras más se planee, más sorpresas se reciben.
miércoles, 28 de febrero de 2007
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Nunca llegué a imaginar que me valería de las ramas tecnológicas para hacer valer alguna posición...
Me encantaría que aprovechen este espacio para que expresen también lo que piensen o sientan... Eso sí! No me maltraten!!!
Vamos con respeto...
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